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Cómo interactuar con un cerebro adolescente


Actualidad del CEJP / 21 de Marzo de 2012

Edu21 analiza la aplicación de los avances neurocientíficos en la educación y aprendizaje de los jóvenes.

Comprender cómo funciona el cerebro, y a partir de estas investigaciones científicas hacer una aplicación práctica en las aulas, es un reto y, al mismo tiempo, una oportunidad para los educadores. Edu21 ha organizado una tribuna para aplicar estas innovaciones en la adolescencia, una etapa convulsa en la que se vuelven a producir cambios importantes en el cerebro. Es, pues, justamente en este período, que la educación puede tomar un protagonismo renovado y ha de adaptar los métodos de aprendizaje que las neurociencias facilitan.



La Dra. Iroise Dumontheil, investigadora del Institute of Cognitive Neuroscience de la University College of London, se ha especializado en el estudio del comportamiento y desarrollo del cerebro durante la adolescencia. Sus conclusiones demuestran que a través de determinadas intervenciones sistemáticas se consiguen resultados muy positivos en el aprendizaje de los jóvenes. «El entrenamiento de la memoria de trabajo puede ayudar a prevenir dificultades en la aritmética», ejemplificó Dumontheil.

La investigadora también ha explicado que «los adolescentes activan el córtex prefrontal medio, llamado cerebro social, más que en los adultos». De hecho, Dumontheil identifica reacciones específicas cerebrales en los jóvenes cuando se sienten premiados o estimulados y ante la influencia de los iguales: «Para los adolescentes, pensar a largo plazo es más complicado que pensar en términos de emoción, retribución o riesgo. Los mecanismos de autocontrol funcionan mejor después de la adolescencia». También ha añadido que ha descubierto entre los jóvenes una especial sensibilidad hacia la baja autoestima, así como una propensión a la ansiedad: «Los adolescentes son hipersensibles a su exclusión social, mucho más que los adultos».

En esta misma línea se han pronunciado los ponentes de la mesa redonda, que han intervenido a posteriori con el fin de debatir las posibilidades de aplicar en las aulas los conocimientos aportados por la Dra. Dumontheil. «Los alumnos aprenderán mejor todo aquello que les suponga recompensa, ya sea emoción, satisfacción o utilidad», ha corroborado Nieves Maya, directora del colegio Carmelitas del Sagrado Corazón de Vitoria. Según Maya, «educar es cambiar el cerebro», y añadió que «un error no siempre es un fracaso», sino que puede ser un punto de partida, y que «los alumnos deben desarrollar resiliencia».

Por su parte, Enrique Jimeno, director del IES Ramón Berenguer IV de Santa Coloma de Gramenet, ha explicado que en el instituto que dirige utilizan la magia como materia optativa para alfabetizar en neurodidáctica a los alumnos y aseguró que «en la adolescencia es muy importante potenciar y compensar, y para ello necesitamos una mejor formación específica».

En la misma línea se manifestó Jordi Carmona, director de la Escuela Garbí Pere Vergés de Esplugues de Llobregat, que ha explicado que en su escuela se plantearon cuáles son los aspectos clave que hacen que los alumnos aprendan y, en este sentido, admitió que «los adolescentes son más receptivos si se tienen en cuenta aspectos sociales y maneras de aprender» y que «es fundamental construir entornos donde la motivación, la elección o el interés sean la base del aprendizaje» .

La neuropsicóloga de la Unidad de Trastornos del Aprendizaje (UTAE) del Hospital de Sant Joan de Déu, Anna López, advirtió que «antes de poner etiquetas a algunos adolescentes, hay que tener en cuenta que quizás hay un trastorno de aprendizaje »y ha propuesto algunos criterios para tratar estos casos. Por ejemplo, a los disléxicos no se les debe hacer leer en público, hay que darles más tiempo y hacerles exámenes orales, o a los alumnos con TDH se les puede sentar delante, supervisarlos, anticipar y reforzarlos positivamente. También ha subrayado que «la presión del grupo social en la adolescencia es muy importante».

Enric Roca, coordinador de Edu21 y moderador del acto, ha finalizado el debate sentenciando que «los avances neurocientíficos nos demuestran que hay personalizar mucho más la enseñanza de los alumnos» y ha animado a los educadores a recoger estas y otras muchas aportaciones interesantes de este campo y a traducirlas en recomendaciones didácticas.

 


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