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Elogio de la dificultad: Ratzinger y Habermas

Jordi Graupera
Artículo / 23 de Junio de 2005

Esta columna hace un elogio de la dificultad de algunas reflexiones del mundo actual, la complejidad no es un valor en sí mismo, pero es necesaria cuando la realidad no es sólo cuestión de referéndums. El tema de las conferencias de estos dos hombres del norte fue la búsqueda de los Fundamentos morales prepolíticos del Estado Liberal. Es decir, en un estado secularizado y neutral, ¿qué fundamento pueden encontrar los ciudadanos para obedecer una regla moral, o una ley?



El pasado día 1 de mayo, La Vanguardia publicó dos conferencias cruzadas de Joseph Ratzinger y Jürgen Habermas. Las conferencias, dictadas en la Academia Católica de Munich, eran del 19 de enero de 2004. Ratzinger era uno de los cardenales más influyentes de la iglesia católica, no sólo por dirigir la Congregación para la Doctrina de la Fe, sino también porque su época como docente y como teólogo le habían confirmado como una de las voces más rigurosas de la iglesia. Jürgen Habermas era y es el filósofo vivo más influyente de Europa. Pero Jürgen Habermas es el puntal de un corriente filosófico europeo que se remonta a la modernidad de Descartes y que encuentra un influjo aún difícil de calibrar con Husserl y Heidegger a mediados del S. XX. Los dos pensadores alemanes, Ratzinger y Habermas, han demostrado que todavía hay un espacio primordial para la reflexión especulativa y que a menudo algunas decisiones políticas se toman siguiendo los dictados de la estadística o la sociología, sin tener en cuenta los fundamentos o las consecuencias de pronunciar afirmaciones a lo loco. Raztinger empezó su papado hablando del relativismo, cosa que hizo afirmar a conocidos anticlericales que, al menos, con el nuevo Papa se subía el nivel de la discusión. El problema ya no es un preservativo, es el hombre, como siempre.

En el 2001, Habermas publicó un importantísimo ensayo titulado ¿Hacia una eugenesia liberal? En él desarrollaba la reflexión ética sobre los caminos de la bioquímica actual, celulas madre y clonación. Hoy, su libro tendría que ser de lectura obligatoria para todos los estudiantes de ciencia de todos los bachilleratos de Europa. Su tarea pone de relieve la pereza de muchos personajes públicos que se apropian de palabras y gestos reflexivos desde la frialdad. Quizás, aquí se puede encontrar el origen de la misologia actual. La misologia es el odio a las argumentaciones. El pánico a creer que cualquier cosa bien argumentada, bien dicha, es convincente y que por lo tanto hace falta desconfiar de los que hacen gala de argumentaciones laberíntces. La primacía de la prensa en la gestación de la ideología provoca que a menudo se relegue el discurso fundamentado por dejar espacio a aquello que es interesante inmediatamente. Los periódicos son fungibles y deben hacer caso al presente que se cuela, mientras la lentitud de la reflexión parece acurrucarse, acomplejada. Esta columna hace un elogio de la dificultado de algunas reflexiones del mundo actual, la complejidad no es un valor en sí misma, pero es necesaria cuando la realidad no es sólo cuestión de referéndums. El tema de las conferencias de los dos hombres  del norte fue la búsqueda de los Fundamentos morales prepolíticos del Estado Liberal. Es decir, en un estado secularitzado y neutral, ¿qué fundamento podrán encontrar los ciudadanos para obedecer una regla moral, o una ley? Esta columna se dedicará a ello a partir de ahora.


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