Calendario de actividades

Actividades de Jordi Pujol Actividades propias Actividades recomendadas

Próximas actividades

Participa
Suscríbete
Boletines

Privacidad

Colabora
Inicio > Centre d'Estudis Jordi Pujol > Boletín > Boletín 200 > Editorial del boletín 200

Editorial del boletín 200

Centre d'Estudis Jordi Pujol (CEJP)
Editorial / 09 de Marzo de 2010

El tiempo pasa y el Centre d'Estudis Jordi Pujol cumple 5 años desde que empezó a caminar. Y como un elemento central de nuestra actividad este boletín semanal llega a su número 200. Consideramos, pues, aprovechando esta efeméride, que es un momento oportuno para hacer una reflexión sobre qué hemos hecho durante este tiempo y valorar su incidencia.



Si partimos de la premisa que nos hemos centrado en profundizar lo que hemos denominado el IVA, es decir las Ideas, los Valores y las Actitudes, podemos decir sin miedo a equivocarnos que estos conceptos se han puesto de relieve de forma notable. Talvez y en parte por nuestras aportaciones. Pero que hoy todo el mundo habla de los valores es una realidad. Todo el mundo se llena la boca hablando de valores. ¿Pero son valores vividos e interiorizados? ¿O son simples muletas que sirven para maquillar políticas o justificar decisiones empresariales o personales? ¿Existen realmente los valores sin su práctica? ¿La práctica legitima los valores? De momento parecen más, en algunos casos, recursos discursivos que elementos axiales del comportamiento humano y colectivo. Pero se empiezan a notar síntomas de cambio de comportamientos y de paradigmas. Seguro que la crisis ha servido de catalizador de estos cambios.

La crisis ha sido un terremoto que ha desvelado viejos sueños, utopías y lugares comunes. La ligereza, las actitudes frívolas, los discursos fáciles y llenos de tópicos han decaído. El país se ha endurecido. Y ahora aceptamos replantearnos de forma más honesta, sin hacernos trampas, presupuestos que en épocas de vacas gordas eran incuestionables. The party is over (La fiesta se ha acabado). El tiempo de las ideas, el tiempo de la política y el tiempo de la responsabilidad se están alienando, y podrían llegar a coincidir.

Es una pena que hayamos tenido que sufrir esta desaceleración económica tan drástica para darnos cuenta de que las bases de la euforia y el relativismo eran débiles y poco sedimentados. De que no podíamos comportarnos como nuevos ricos, ni desvincularnos de nuestros referentes morales y actitudinales de siempre. Nos lo ha tenido que recordar un anuncio de cerveza. Y bienvenido sea, porque el mensaje es el de siempre, pero con la complicidad de los instrumentos del marketing más moderno. Esta es una buena síntesis de cara al futuro. Ser lo que somos, no renunciar a nada, y hacerlo como lo hemos hecho siempre: con imaginación, perseverancia y talento.

Haciendo un balance de qué escenarios están mejor encarados ahora que hace cinco años, encontramos por ejemplo la educación, a pesar de los retos y los handicaps en absoluto menospreciables que la condicionan. La sociedad, ahora, es consciente de que no íbamos lo bastante bien, como han denunciado los informes internacionales. Desde el Centre d'Estudis Jordi Pujol, a través de EDU21, hemos trabajado con espíritu positivo para repensar la pedagogía y hacer nuestra aportación para mejorar esta situación. En este sentido, la nueva Llei d'Educació recoge muchos de los postulados que hemos defendido desde hace tiempo: el papel preponderante del profesor como motor del sistema educativo, la mejora de su formación inicial y continuada, la evaluación de los conocimientos de los alumnos, la potenciación del rol del director del centro, la recuperación de la autoridad y del respeto en el aula, la autonomía de los centros y su evaluación, la corresponsabilidad familiar en la educación de los hijos... Pero sólo con leyes no es suficiente. Todavía habrá que vencer muchas reticencias y resistencias corporativas y gremiales, pero el camino está marcado y el futuro es, en este caso, más esperanzador que hace unos años.

También valoramos positivamente, a pesar de la perplejidad que sufrimos y las dificultades y los obstáculos de la situación económica, la respuesta de muchas iniciativas que se están produciendo en muchos sectores y ámbitos de nuestra sociedad. Los activos del país. Desde las artes a los proyectos empresariales, desde la investigación a la proyección internacional, desde el deporte a los proyectos sociales. Son muchos los ejemplos que emanan de la sociedad civil y que refuerzan la confianza en nuestro potencial, son la muestra de la sana ambición de participar desacomplejadamente en un escenario global, y el ejemplo más claro de la vitalidad que sigue teniendo el país. Es la confirmación de que con rigor, calidad y trabajo hay futuro, y tenemos futuro.

También hemos detectado desde este boletín cuestiones muy importantes que no van lo bastante bien, que se han trabado y que será necesario un tiempo largo para enderezarlas.

La semana pasada nos referíamos a la encrucijada en la que se encuentra Europa. Esta Europa que ha perdido peso económico, que no tiene una política exterior clara, que se ve debilitada por una demografía débil y una avalancha inmigratoria que ayuda a paliar este déficit de mano de obra pero que genera incertidumbres identitarias, políticamente débil y poco cohesionada institucionalmente, una Europa faltada de liderazgos potentes que hablen con una sola voz y que puedan transmitir y exportar sus activos: un estado del bienestar modélico, el mejor modelo económico que contabiliza la creación de riqueza y su redistribución, unos valores democráticos y de respeto a los derechos humanos, y el fundamento de la razón. Y decíamos también que en esto, poco podemos hacer desde Catalunya. Sólo ponerlo de relieve y pensar en posibles mejoras, ya que el propio proceso honesto de reflexión nos permitirá fortalecernos y crecer internamente.                                                                                                                                                                                                                                                                                                            
También hemos insistido, en este boletín, en que las relaciones Catalunya-España se han deteriorado, en que el proyecto que se había construido  durante la transición se ha rasgado. Siempre se había dicho que una vez que el Gobierno de la Generalitat no estuviera en poder de los nacionalistas el pleito con el Estado se solucionaría, que las relaciones fraternales se recompondrían. Que otra España era posible. Y no ha sido así. Ahora la falla es más profunda que nunca. A pesar de nuestra actitud comprometida, seria, positiva, leal y valiente durante muchos años difíciles como factor de estabilidad en favor del interés general. La reacción ha sido el menosprecio y la displicencia, aunque esto no significa que no reconozcamos que hayamos cometido equivocaciones. Años atrás decíamos que cuando la Báltica se helaba había que tener paciencia y esperar tiempos mejores. Ahora necesitamos quedarnos en puerto, trabajar internamente, fortalecernos, ganar autoestima, hacer recuento de nuestros activos y jugarlos con acierto en un escenario cada vez más abierto.

Para jugar estos triunfos, que los tenemos, nos conviene en última instancia tener una buena política. Recuperar el prestigio de la acción pública y avanzar en compromisos firmes. Evitar el descrédito, combatir la desvinculación, el «todos son iguales», acercarse a la política con actitud de servicio, ser valientes, infundir esperanza, dibujar anhelos. En definitiva, tirar del carro porque quien puede transformar esta situación de niebla baja y  desencanto que nos impregna desde hace unos cuantos años es una acción política vigorosa, firme y clara.


© 2012 Centre d'Estudis Jordi Pujol | RSS | Información legal | Contacto
Passeig de Gràcia, 88 - 1o 2a - 08080 Barcelona - Teléfono: 933 428 535 - Fax: 933 428 964 - E-mail: info@jordipujol.cat