Calendario de actividades

Actividades de Jordi Pujol Actividades propias Actividades recomendadas

Próximas actividades

Participa
Suscríbete
Boletines

Privacidad

Colabora
Inicio > Jordi Pujol > Publicaciones > Artículos > De motivos de decepción hay. Pero...

De motivos de decepción hay. Pero...

Jordi Pujol
Editorial / 13 de Febrero de 2007

Cada vez es más evidente que a Catalunya, y a los catalanes, las cosas no nos han salido bien durante los últimos años. Y que ahora estamos en una situación peor que tiempo atrás, desde el punto de vista de nuestro autoprestigio y de la valoración de cara hacia afuera y de nuestra moral colectiva. Y ni sabemos si finalmente tendremos más autogobierno.



Tenemos suerte que la economía sigue yendo bien. Va bien desde hace más de diez años, podríamos decir que desde 1995. La productividad y la competitividad mejoran poco, y eso puede llegar a ser una amenaza de aquí a unos años. Sin embargo, de momento, el PIB crece, la gente, en conjunto, gasta y hay una notable euforia consumista. Y eso tapa, en parte, lo que, en temas políticos y de proyecto de futuro como país y como sociedad, resulta preocupante por poco que se analice lo que ha pasado durante los últimos años, y lo que es la situación actual.

No es el momento, ni este editorial el sitio idóneo, de analizar a fondo lo que ha pasado. Repito, simplemente, lo que he dicho muchas veces en Catalunya y en el resto de España: los catalanes no nos hemos gustado, los catalanes no hemos gustado en el resto de España ni a los europeos que han seguido el proceso, y el resto de España no nos ha gustado, y si es capaz de analizarse objetivamente no se puede estar gustando ella misma.

De todo salimos todos con el prestigio disminuido. Y Catalunya especialmente decepcionada.

Ahora bien, Catalunya sigue teniendo cartas importantes. No tanto políticas -de momento escasas, al menos de cara a todo el Estado- o judiciales -nulas- o de discusión franca sobre su papel en España -también ahora escasas. Pero sí cartas de propia afirmación y de movilización de los propios recursos económicos y tecnológicos, morales e intelectuales, sociales y culturales. Hará falta que Catalunya concentre estos activos en una acción decidida al servicio de un proyecto renovado de país.

Eso es posible. Por lo tanto, la esperanza y la confianza están justificadas. ¿Si se dan ciertas condiciones?

Primero, cómo decía, tener un proyecto de país. Más que nunca, ahora no nos podemos limitar a administrar lo que la visión reduccionista y hostil de todo el Estado nos impone. Y en el mundo de hoy, más que nunca, hay rendijas y espacios abiertos a la creatividad y a la iniciativa. A condición de tener creatividad, iniciativa y saber dónde se quiere ir, es decir, a condición de tener un proyecto.

Segundo, voluntad. Voluntad política dirían algunos. De acuerdo. Pero, sobre todo, voluntad. He repetido muchas veces durante los últimos dos años que con el Estatuto, con el nuevo Estatuto, ni que fuera muy bueno, no tendríamos bastante. Que haría falta un gran esfuerzo en todos los terrenos para consolidar Cataluña y hacerla ir adelante. Eso todavía será más cierto ahora que ya vemos que entre los unos y los otros tienen decidido dejarnos un Estatuto reducido a mínimos y, encima, en un contexto español respecto a Cataluña mucho peor que antes. Por lo tanto, hará falta más voluntad -política y no política- que nunca. Y tengo que advertir que voluntad en más de un aspecto no tenemos la suficiente. Es algo a corregir. Urgentemente.

Tercero, ilusión. Ya es difícil recuperar el entusiasmo después del aprieto que hemos pasado. Repito, en parte, por culpa nuestra y, en parte, por mala voluntad de otros. Pero hay que recuperar la ilusión. Y lo podemos hacer si volvemos a presentar un proyecto de país estimulante. Y si Catalunya dispone de un cuarto elemento, del todo imprescindible.

Un cuarto elemento que es el liderazgo. Liderazgos individuales y, al fin y al cabo, liderazgo colectivo. Políticos también, pero no sólo políticos. Alguien o algunos tienen que ser capaces de decir al país: ¡"Éste es el proyecto renovado, vamos!"

Proyecto, voluntad, ilusión, liderazgo. ¿Es pedir demasiado a un país que durante tres años ha sido sometido a una conmoción constante, que ha caído más de una vez en la frivolidad, que se ha sentido frustrado y se utilizado, que es, además, consciente de que también él ha cometido errores importantes, que sabe que se mueve en un entorno desfavorable?

No es fácil. Pero es posible y hay que hacerlo. Entre otras cosas porque sin eso el país se hunde en la mediocridad y la despersonalización. En la insignificancia. Y porque más de una vez ya, en su historia, después de grandes decepciones, Cataluña ha sabido reaccionar con potencia e inteligencia. Con ambición y, al mismo tiempo, con realismo.

Ahora también puede pasar. Depende de nuestra reacción.


© 2012 Centre d'Estudis Jordi Pujol | RSS | Información legal | Contacto
Passeig de Gràcia, 88 - 1o 2a - 08080 Barcelona - Teléfono: 933 428 535 - Fax: 933 428 964 - E-mail: info@jordipujol.cat