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23 de febrero de 2012
Se pone a la venta en librerías el tercer y último volumen de las Memorias de Jordi Pujol
Hoy el Institut d’Estudis Catalans presenta la segunda edición del “Diccionari de la Llengua Catalana”. Es una buena noticia. Porque es un gran instrumento al servicio de la lengua catalana –la que el Estatuto define como propia de Catalunya, y que por cierto hace falta seguir defendiendo en todas partes, también en la escuela, pero también porque precisa el significado de las palabras.
En este sentido es muy oportuna esta nueva edición. Porque hoy nos ayudará a entender bien lo que significan tres palabras concretas:
CHAPUCEAR: “Manejar algo de forma torpe ” Chapuzas: “que hace cosas que ensucian”.
FRIVOLIDAD: “Calidad de frívolo” que quiere decir “dar importancia a las cosas vanas”.
LIGEREZA: “Calidad de ligero” que quiere decir “de corta entidad. De poca sustancia. No pensar bien las cosas. Poco estable”.
Son tres maneras de hacer y de ser que todo el mundo –persona, grupo, país- que aspire a algo de serio y a ser respetado y reconocido debe evitar. I más si se enfrenta a situaciones difíciles.
O si tiene la ambición de ser y de hacer algo que valga la pena.
Catalunya tiene, o debe tener esta ambición. Y la deben tener sus ciudadanos. Y sobre todo la deben tener sus dirigentes. Y no se da el suficientemente el caso. Ahora a menudo se da muy poco o nada el caso. Y por este camino llegará un momento que tendremos que volver a abrir el diccionario y buscar el significado de “ridículo”.
RIDÍCULO: “Que mueve a reirse, digno de que se burle de él por grotesco, extravagante, obtuso, etc.
Se puede perder. De la derrota, un país se puede rehacer si es serio, responsable, sólido y pese a las dificultades ambicioso. Del ridículo, no.