Calendario de actividades

Actividades de Jordi Pujol Actividades propias Actividades recomendadas

Próximas actividades

Participa
Suscríbete
Boletines

Privacidad

Colabora
Inicio > Jordi Pujol > Publicaciones > Artículos > Maestros, poetas y políticos

Maestros, poetas y políticos

Jordi Pujol
Editorial / 26 de Junio de 2007

Hace poco participé en la presentación del estudio Los valores de los catalanes, de la Fundación Lluís Carulla. Dije que era un buen estudio, y no por el hecho de haber sido vinculado , sino porque ha sido hecho por excelentes profesionales. Y es de agradecer que la Fundación Lluís Carulla lo haya impulsado. Tenemos la necesidad de conocer a fondo nuestra realidad en todas sus dimensiones. Y así lo dije. Y que por muchos años sigan habiendo iniciativas de tanta calidad como esta.



Pero añadí una cosa que no es la primera vez que digo. Necesitamos gente que analice nuestra sociedad, que la radiografíe, que la estudie por el derecho y el revés. Pero no podemos quedarnos aquí. A veces hay gente que se entusiasma con el análisis y la disección. Que gira y revuelve una vez y otra. Que nunca acaba de tener lo suficiente. Y repito que es bueno que se vaya muy a fondo en el análisis. Pero, ¿después, qué?


El estudio sociológico y psicológico, y de ciencia política, nos tendrá que acompañar siempre en la acción. Nunca se puede prescindir. Pero él solo no resuelve los problemas, no mueve la sociedad, no moviliza a la gente.


Hace falta que entren en juego otros actores. Es lo que dije en la Fundación Carulla, y que allí mismo –y después a través de correos electrónicos- algunos me pidieron que dejara constancia escrita. Y es lo que hago.


Dije que además de especialistas y de analistas de toda clase –repito, indispensables–, necesitábamos maestros, poetas y políticos. Es decir, formación, emoción, acción y ordenación públicas.


Formar es la función de los maestros. Para ir bien en un doble sentido, el de la transmisión de conocimientos y el de la personalidad. Transmisión de conocimientos y enseñanza de mecanismos que permitan razonar, de una parte. Y formación en valores y actitudes que den calidad, coherencia y temple a la persona.
En estos dos aspectos hay una idea lo suficiente general que no vamos bastante bien. Y la culpa no es de los maestros. Y ahora no entraré a analizar hasta qué punto es de las familias. Del tema de las familias hablaremos otro día. La principal causa es que la ideología dominante, desde hace años en Catalunya, en materia de enseñanza es errónea. Nuestro movimiento pedagógico hace años que se equivocó. Hacía falta cambiar planteamientos anacrónicos y rígidos de épocas anteriores y es de agradecer que lo intentara. Pero no acertó en el nuevo camino. En público todavía hay quien no se atreve a decirlo. Pero esto ya es muy evidente. Es hora de que todos juntos rectifiquemos. Es urgente.


No se puede ir hablando de la calidad de la enseñanza en Finlandia sin tener en cuenta que las normas y los valores que allí forman la escuela no son los de aquí.
¿Y por qué hablo de poetas? No hablo de poetas en el sentido estricto y propiamente literario. Hablo de poetas en el sentido de gente capaz de suscitar emoción. Capaz de hacer latir el corazón de la gente. Capaz de introducir sentimientos fuertes, cómo pueden ser las iusiones, la ambición, el ansia de libertad. De magnanimidad, es decir, todo lo contrario de la mediocridad. Todo esto dicho en verso o en prosa, hablando de economía o de ideología, de gente joven o de gente mayor, de Catalunya adentro o de Catalunya afuera, de tecnología o de humanismo. Pero siempre con capacidad de mover a la gente. De emocionar, que quiere decir hacer mover a la gente. Recordemos que la palabra emoción viene del latino movere, que quiere decir mover.


Y finalmente, ¿por qué políticos? Porque si bien es cierto que sin sociedad civil no hay país, también lo es que hay una determinada acción de impulso y ordenación de la sociedad que sin los políticos no se puede llevar a término. Sin políticos o con políticos que no creen ilusión, que no den seguridad, que no inspiren confianza, que no estimulen. Que todo esto no lo transmitan. Que no lideren. Que ellos, también, no hagan latir. Que no sean capaces de coger perspectiva, de hacer una paso adelante y de decir con un entusiasmo aplastante: “Manos a la obra!”.
 ------------------------------
Del mismo modo que los analistas solos no hacen que un país coja nervio y vuelva a ponerse en marcha, los editorialistas tampoco. Pero cada cual –analistas y editorialistas– tienen la responsabilidad que les atañe.


Con respecto a los maestros, poetas y políticos, quienes lo tienen más difícil, porque dependen más de otros, son los maestros. Mientras no se descarte claramente el doble lenguaje de muchos políticos que dicen una cosa en privado y otra en público, mientras desde las instancias de decisión política y de orientación pedagógica se sigan manteniendo criterios que se han hecho viejos y que ya no aplica ningún país de los que están por encima nuestro en el ranking PISA, los maestros seguirán luchando en las clases –que es dónde no vamos ni los políticos ni los técnicos o expertos ni los editorialistes– en condiciones difíciles. Y debemos pedir que lo sigan haciendo. Y nunca les agradeceremos lo suficiente.


Los poetas y los políticos no dependen tanto de otros. Los poetas pueden optar por el mensaje poco comprometido o por hurgar. Por la superficialidad o por el llamamiento alentador, potente y creador. Por el escepticismo elegante y por la disquisición erudita o por el impacto en la mente y en el corazón de la gente. Por el impacto que emociona. Que hace mover. Y a los políticos nadie les impide hacer un discurso e intentar una acción inspirados en la ilusión que destila uno proyecto de país y de sociedad ambicioso, dichoso, nacionalmente potente y profundamente humano.


© 2012 Centre d'Estudis Jordi Pujol | RSS | Información legal | Contacto
Passeig de Gràcia, 88 - 1o 2a - 08080 Barcelona - Teléfono: 933 428 535 - Fax: 933 428 964 - E-mail: info@jordipujol.cat