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17 de febrero de 2012
Jordi Pujol participa en una cena tertúlia con miembros de la Jove Cambra Internacional de Tarragona
17 de febrero de 2012
21 de febrero de 2012
Jordi Pujol pronuncia la conferencia «Cuando se rompen los puentes», en Arenys de Mar
23 de febrero de 2012
Se pone a la venta en librerías el tercer y último volumen de las Memorias de Jordi Pujol
Últimamente, algunas de las editoriales publicadas en este boletín se han referido a cómo Catalunya, que hace unos años que pasa por un periodo de cierto desconcierto y de sensación de no progresar suficientemente, debe ser consciente de que puede y de que debe reaccionar. Son sobre todo las editoriales del 3 de junio La hora de volver a ir hacia arriba y la del 10 de junio Contamos con lo que contamos. Añadámosle seriedad.
Un día, pronto, hablaremos detalladamente de los activos que tenemos. El desconcierto al cuál me he referido, que es como una clase de niebla baja, hace que no los visualicemos suficientemente. Pero hoy lo que pretendemos es hacer entender que para sacar provecho de nuestros activos y llegar a ser nuevamente un país referente y de vanguardia lo primero que hace falta es que el país sea realista, sea serio y sea consistente. Sigue siendo válido que “nuestro mundo es el Mundo” y que debemos hacer bien las cosas con el objetivo de superar las limitaciones propias o que nos quieran imponer. Por lo tanto, que quede claro que lo que sigue no es ninguna invitación a encogerse, sino al contrario. Pero para ser capaces de aprovechar todo nuestro potencial debemos ordenar bien las ideas, ser conscientes de nuestros activos y de nuestros pasivos, reforzar nuestra confianza, optar por la ambición, reforzar nuestros valores cívicos y éticos. Es decir, ninguna clase de encogimiento, el menor asomo de renuncia a grandes horizontes, pero reforzamiento de nuestra consistencia interna.
Hacer todo esto afecta a toda la sociedad. Todo esto hecho con efectividad crea un impulso básico. Pero requiere, además, una acción política. Sin una buena acción política, el impulso básico del país no se canaliza, no llega a ser fuerza motriz. Dicho esto, ya queda claro el sentido del listado de cosas que a nuestro entender hace falta que el país haga con urgencia para “volver a ir hacia arriba”.
1. Hacer recuento de sus activos y movilizarlos todos. Que tenemos.
2. Sobre esta base, crear una nueva atmósfera más confiada y optimista.
3. Hacerse a la idea de que hay campos en los que sólo se puede contar con uno mismo (ejemplo reciente del agua).
4. Por lo tanto, aprovechar a fondo aquello con lo que sí que podemos contar. Con aquello que fundamentalmente depende sobre todo de nosotros mismos.
5. Buscar campos de acción donde podamos actuar sin especiales inconvenientes. Por ejemplo, desarrollarnos económicamente en el exterior.
6. Apostar mucho por la excelencia. Y, por lo tanto, superar la actitud de recelo propia de sectores catalanes importantes.
7. Todo esto con una voraz defensa identitaria. Hecha con tono positivo e integrador, pero muy enérgica.
A toda esta lista, más bien de carácter político, hace falta añadirle algunas actitudes que crean mentalidad positiva.
A. Conciencia de un gran reto. De un peligro, pero también de una oportunidad.
B. Llamamiento a la seriedad y a la responsabilidad.
C. Recuperar la moral del esfuerzo. Hay demasiada mentalidad de poco esfuerzo.
D. No pararse en la autocrítica, ni en el masoquismo.
E. Combatir la cultura del no.
F. Combatir la facilidad y el incivismo.
G. No actuar con precipitación ni arrebato.
Y todo esto quiere decir capacidad para elaborar programas. Programas sectoriales, pero que formen parte de todo un proyecto global. De un proyecto de país. Y dotarlo de sensibilidad y emoción.