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23 de mayo de 2013
1r ciclo sobre pensamiento político: Conferencia de Daniela Gallegos (Habermas/Rawls)
23 de mayo de 2013
Jordi Pujol participa en una charla-coloquio organizada por la ANC de Sarrià Sant-Gervasi
24 de mayo de 2013
Jordi Pujol asiste a la reunión del Patronato de la Fundación CTecno
25 de mayo de 2013
Es conocido el descrédito que padece el estamento político y también el alejamiento que existe entre la vida política y la vida ciudadana. Esta percepción negativa de la figura del político tiene, naturalmente, sus causas, pero es un grave síntoma para la salud de la vida democrática. Necesitamos buenos políticos para hacer realidad los cambios que todos anhelamos y es necesario que las personas con talento y voluntad de servicio público se sientan ilusionadas por desarrollar esta función.
El descrédito de los políticos, como queda manifiesto en el estudio dirigido por los profesores Javier Elzo y Àngel Castiñeira, Valors tous en temps durs (ESADE, 2011), ha crecido aún más en los últimos tiempos. Es uno de los colectivos que sufre más intensamente la crisis de confianza que se extiende por nuestra sociedad. Esta crisis, que también afecta a otros profesionales, se traduce muy a menudo en indiferencia, apatía, desinterés por lo público.
Una parte importante de este descrédito obedece al modo en que se articula la vida política en la sociedad actual. Es preciso un salto cualitativo. Partimos de la idea de que el oficio de político es noble y necesario para el desarrollo del progreso social, económico, cultural y nacional del país, pero entendemos que tan solo será capaz de recuperar el crédito social si el ejercicio de la política se vincula estrechamente a la ética. Por eso queremos elaborar un Código ético para profesionales de la política como ya existe en otras profesiones de nuestro entorno.
En los últimos años, ha crecido exponencialmente el peso de la ética aplicada al sistema formativo y también entre los estamentos profesionales y las organizaciones. Esta vindicación de la ética puede responder, naturalmente, a distintas motivaciones, pero es también una manifestación de un cambio en la forma de ejercer la profesión y de gestionar y dirigir las organizaciones. La profesión política no puede permanecer al margen de este proceso de cambio cualitativo. Creemos que es posible y necesaria otra forma de hacer política.
Un código no es garantía de buena praxis, ni una varita mágica que tiene el poder de cambiar, de rebote, el talante de las personas. También sabemos que en la vida política se pueden manifestar intereses muy difíciles de hacer compatible con el juego limpio, la honestidad y la tolerancia, pero entendemos que un código puede ser un instrumento marco para generar un debate en la sociedad sobre los valores que deben cimentar la actividad política.
El Centre d’Estudis Jordi Pujol ha firmado un convenio con la Cátedra Ethos para llevar a cabo esta propuesta. El desarrollo del proyecto de este código se ha iniciado con la creación de una comisión de expertos que han desarrollado la labor de la primera redacción. Posteriormente, a través de varias fases y consultas, se está trabajando para sumar voluntades entre las diferentes formaciones políticas con representación parlamentaria en Cataluña.